sábado, 4 de marzo de 2017

No te culpes

Cuando leas esto, no te culpes,
al final aceptarás una jornada,
un jornal y unas cadenas a juego,
caerás, lo sabemos, caerás.

Le pondrás horarios: al amor,
a las cervezas y hasta al cine;
dejarás de fumar por productividad
y dejarás de hacer lo que necesitas

por lo que otros quieren.

Mírate, ya no escribes poemas,
y los sigues pensando (imbécil);
te ha ganado el para qué y no te culpes,
es más complicado de lo que parece.

Ojalá con el paso de los años,
de tener que elegir, elijas todo,
y que nadie te elija, otra vez,
volver a las brechas y los lloros,

volver a escribir lo que quieres que pase,
no lo que pasa, dejar las crónicas y volver
a las cartas y manifiestos, a los sueños:
que no son más que escapatoria de las pesadillas.

Déjate de diarios, mira a los ojos y no digas nada:
Nada, porque el silencio es amplio, el silencio es,
en un mundo de ruidos, una desobediencia, es
un remanso de inocencia en el arrepentimiento.