lunes, 28 de diciembre de 2015

Qué dices

Por qué dices que tus manos me quieren si no me agarran, por qué tus ojos si no me miran, qué de tus pies que me huyen y tus labios que no me besan.
Qué forma tan extraña la de tu amor que no ama, la de tu abrazo que no abraza, la de tu cordura que no enloquece. Qué realidad más triste en ese cuerpo que únicamente se sostiene, con ese alma tan contradictoria que no tiene ansia y esa mente que tanto retiene pero calla.
Los árboles más robustos, más vistosos, más magnánimos, son talados sin miramiento si no dan fruto. Aunque sus hojas sean el color de la primavera en abril y el del otoño en noviembre, si sólo absorben -aún sin saberlo-, caen en el inmenso silencio del bosque, caen. Qué trato de favor esperas tú que no amas y sí tienes la razón para usarla. Qué favor esperas del mundo al que desfavoreces guardándote, que no es sino otra forma de perderse, de perderte.

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