domingo, 17 de mayo de 2015

Casi nadie

No he viajado mucho, vaya,
sólo un par de países solo,
no he aprendido demasiado
ni recorrido largas distancias
sobre otro cuerpo, digo.

Si es que hablamos de viajar.

No he hablado muchos idiomas
y creo que bien me valdría
más saber escuchar el propio
que dedicar mi vida a sucumbir
descubriendo otros.

A ver qué entendemos por entender.

Me suelen preguntar que qué hago
y acostumbro a cuestionarme
qué me hace feliz entre lo que hago
para así, como el niño que actúa en mí,
dejar el resto con disimulo.

Y casi siempre muy poca vergüenza.

Me gustan sus ojos, vaya que sí,
sería mentir decir algo contrario
pero no es más que su forma de mirar
lo que me está diciendo que pierda las fobias
y disimuladamente deje de pensar en otras cosas.

Cuando otras cosas no son ella.

Me ocupa, amigos,
estar escribiendo esto, que no deja de ser
un pensar en ella o, mejor, un "pensad en ella",
que estamos en campaña electoral
y nadie me habla de mi vacío existencial.

Casi nadie.

Aunque las elecciones son municipales
y ella transoceánica.

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