lunes, 28 de diciembre de 2015

Qué dices

Por qué dices que tus manos me quieren si no me agarran, por qué tus ojos si no me miran, qué de tus pies que me huyen y tus labios que no me besan.
Qué forma tan extraña la de tu amor que no ama, la de tu abrazo que no abraza, la de tu cordura que no enloquece. Qué realidad más triste en ese cuerpo que únicamente se sostiene, con ese alma tan contradictoria que no tiene ansia y esa mente que tanto retiene pero calla.
Los árboles más robustos, más vistosos, más magnánimos, son talados sin miramiento si no dan fruto. Aunque sus hojas sean el color de la primavera en abril y el del otoño en noviembre, si sólo absorben -aún sin saberlo-, caen en el inmenso silencio del bosque, caen. Qué trato de favor esperas tú que no amas y sí tienes la razón para usarla. Qué favor esperas del mundo al que desfavoreces guardándote, que no es sino otra forma de perderse, de perderte.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Pantomimas

En el país del frío todo el mundo habla en caricias,
"¡pantomimas!" pensaréis, porque no habéis estado
allí, en el lugar donde no hay tiempo para tiritar:

El egoísmo no se convalida como amor propio,
unos ojos tristes no se arreglan a golpe de lágrima
y la soledad no se soluciona con otra soledad.

Un clavo sí saca otro clavo pero el vacío restante es mayor.

El futuro es únicamente un sustantivo poco sustancial,
no hace falta que sea domingo para echarnos de menos,
no es necesario ahogarse para conocer la profundidad.

En el país del frío han impuesto los abrigos y guantes,
han dicho que sólo podía amarse los martes y sábados,
han desterrado la debilidad y ahora nos obligan a ser fuertes

y yo nunca he querido ser fuerte, sólo valiente.

En mi país del frío está permitido tener miedos,
tener miedos no es un problema
sino que ellos te tengan a ti.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Cosas características

Soy de la parte del mundo donde el oficio es ‘no rendirse’,
el sueño es una noche de ocho horas y la meta es dormir bien,
donde no creemos que las promesas sean comestibles.

Atiende, tengo cosas características:
el pelo rizado, el tabaco largo, unas inagotables ganas de verte;
y una certeza: más valen cien pájaros volando que uno en mano.

Siendo de donde estoy y siendo como soy
comprende que aprendiese antes a querer que a tener
y que haya sabido antes libertad que sumisión.

En mi ciudad sabemos que no hay mar que por bien no venga,
que el rencor es un odio de ira y vuelta;
tengo claro que no quiero llegar lejos, prefiero tener a los míos cerca.

sábado, 14 de noviembre de 2015

La misma cobardía

La he visto otra vez, después de todo,
con los mismos andares
inseguramente soberbios
y los mismos labios mentirosos.

Como si no existiese ya para mí,
la he mirado con una fuerza que gritaba:
"Ven, ya no puedes descolocarme nada,
ven si te atreves que ya no te quiero".

Pero no ha venido, se ha quedado lejana,
de la misma manera que cuando la quise.

No se ha atrevido y por eso lo sé con certeza:
calza la misma cobardía que cuando me quiso.

lunes, 12 de octubre de 2015

Y ahora qué

"Vivo en la generación más desesperada por sentir de la historia". Clara Llamas.

Soy de la generación que censuró el 'no puedo',
el mundo que olvidó de lo que es antesala la pretensión,
la sociedad que no quiere tener zona de confort,
la juventud sin futuro y televisión sin cierre de emisión.

Los de los ciento cuarenta caracteres y carácteres,
los de las crisis emocionales, económicas y de valores,
la adolescencia de la viralidad y madurez infantil
que huyen de nacionalidad y entienden de Gramsci.

Soy de los que se enamoraron una vez y ahora qué,
de una población que en su mayoría es no activa,
no proactiva, reactiva, perseguida por sí misma
y bastante avergonzada de lo que no estamos siendo.

Estoy en el mismo avión en picado que cualquiera,
tengo el mismo vértigo, el mismo grito en el pecho
y si corro en la dirección opuesta al resto
no deja de ser correr en círculos.

Yo tampoco creo en la gravedad cuando me enamoro.

No respeto los límites de velocidad aunque no conduzco,
no tengo ninguna guerra que querer desterrar de mi cabeza
aunque conozco mi arrepentimiento mejor que la palma de mi mano
y entiendo que los recuerdos no son más que síntoma del olvido.

Como toda mi generación sé que podemos hacer algo,
intentar conseguir todo, llegar lejos y a muchos lados,
que podemos hacer historia porque otros la hicieron antes
pero que las raíces no eligen ni garantizan los frutos

y nos quedan muchas expectativas que defraudar, sin defraudarnos.

martes, 6 de octubre de 2015

Distancias

Me gusta bailar
entre el quiero y el necesito,
entre el verte y el echarte de menos,
a mitad del pienso y el te hago.

Tengo un mapa de tu cuerpo
en el que todo está marcado a riesgo
desde cuando tus precipicios me paraban los pies
aunque las ganas.

Mi distanciamiento no entiende de distancias,
te lo digo a la cara con los temores de la mano,
con un 'no te quiero' en la garganta
y un 'no te hago falta' en la cabeza.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Todos los miedos

No sé explicar la tristeza
ni definir un beso exacto,
me tiemblan las piernas
y acostumbro a tener frío.

Entiendo las dificultades
de no pensar en producto
y renunciar a exponerse
como configuración de mi tiempo

pero en una sucesión lógica de hechos
tras cinco cervezas y veinte decenas de besos,
cuando nuestra noche rompe el amanecer,
querer más es lo menos que puedo hacerte.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Soporto

No tengo nada que decir,
eso, en ocasiones, es todo:
que a veces no tengo que decir nada
y a ver quién calla esta interioridad.

Este silencio que, sin llenar, ocupa todo;
que, como el trueno, dura menos que su eco,
y transforma las palabras en onomatopeyas
y silencio es sólo una palabra incomprensible.

Decid, quién sana este vacío, quién salva de él.
Quién sabe a ciencia cierta y exacta que
el árbol que se alejó de las malas hierbas
no tuvo en donde echar raíces

miércoles, 26 de agosto de 2015

De donde no venimos

Quizás estemos hechos de decisiones
y el esqueleto es solamente una excusa
para pensar que es natural mantenernos en pie.

Me siento lejos, como quien siente un pasado
que no tuvo, como una nostalgia atragantada,
como un futuro que no promete nada.

No quiero competir en pasar por el aro,
sentir ajena la rebeldía, contra mí mismo,
sentir extraños a los extraños, no puedo.

No sueño mucho ya, y duermo menos
para evitar las pesadillas y saborear
la quietud y todo lo que no es movilismo.

Estoy llegando lejos,
a los veinte sé que para ser invisible
sólo tienes que madrugar mucho y coger un tren.

viernes, 31 de julio de 2015

Parece que nunca se va a acabar

Mira, la ciudad eterna; dijiste.

Desde entonces fue un no parar de incursiones, deterioro y todas esas cuestiones que demuestran debilidad. Pero tú reías y no había quien te quitase la razón. Paseabas por sus calles, que cada día parecían habitadas por un pueblo diferente, veías derruirse sus edificios y parecía que todo te daba igual. Peor: Todo te daba igual. Esa cotidianidad que se convirtió en rutina me enfermaba. Tú mirabas y decías lo mismo, cada vez más convencida: Mira, la ciudad eterna. Y volvía a pasar, cada día, una insultante masa de dudas sobre tu certeza y cuanto más certeza era más se tambaleaba todo.

Con qué facilidad te plantabas delante de la ventana que nos reflejaba cual espejo con nuestras soledades tan bien conjuntadas para decir que eso debía asemejarse a la Roma de yo que sé quién y yo que sé cuándo. Que no sé qué de una ciudad eterna y que eterno no es otra cosa que no acabar. Mira, la ciudad eterna. Podríamos haber estado delante de Pompeya, Móstoles o Washington que te hubiese dado igual. Lo hubieses dicho con el mismo orgullo que decías los te quiero, con la misma certeza que te colocabas el pelo y de la misma manera indiscutible de la que te fuiste. Te hubiera dado igual que un ejército hubiese acampado en las calles de París o que hubiesen descubierto una trama corrupta en Madrid.

lunes, 20 de julio de 2015

Sin mirar a los lados

Me siento tan cerca de Praga como de Barcelona,
encuentro mi fuerza en Francia y Bulgaria,
me gustaría definirme ateniense o egipcio.
Soy de todos los sitios donde no he estado.

No soy apátrida, pero no sé muy bien qué es lo contrario.
Por cada persona que busca sus dos minutos de gloria
otra encuentra ciento veinte segundos de miseria,
el mundo sigue girando porque no le han dicho lo contrario.

Y si sí, le da igual.

jueves, 16 de julio de 2015

Por el camino de entrada

Te levantas, cualquier día, con un profundo vacío;
nace una tristeza que no crees como tuya
y una melancolía que sabe a cosas que no has vivido;
de la misma inexplicable forma que la hierba amanece manchada de rocío.

No te parece difícil reconocer la soledad del resto
y da miedo imaginar que a ellos tampoco la tuya.
En qué convertimos la vida cuando la ocupamos
en una búsqueda de motivos y tiempo para vivirla.

El riesgo de ser humano es saberlo,
nuestra soledad es lo que la correa al perro y el redil al pasto,
el conocimiento de causa y contingencia,
sentir vergüenza por nuestros no actos.

domingo, 5 de julio de 2015

Nuestras posibilidades

El otro día le pregunté a un saxofonista
con el que siempre coincido en la línea diez
¿por qué siempre toca bésame mucho pero
como si fuera esta noche la última en lugar de
como si fuera esta noche la última vez?

Contestó que encontrase a quien, como él toca,
me besase siempre como si el mundo se fuese a acabar
nunca a quien lo hiciera como si lo efímero fuese el beso.

He pensado que ella, váyanse a saber quién es ella, además

jugará a unir los puntos de inflexión
y será una guarrada porque se llenará el cuerpo de tinta.
Siempre irá un paso por delante y un tropiezo por detrás.

miércoles, 27 de mayo de 2015

No eras tú, soy yo

No soy de echar las culpas a nadie,
ya lo sabrás, no sé,
creo que si echas balones fuera
al final quien no juega eres tú.

Ya ves, manías que matan como dormir poco,
por debajo de las posibilidades
y encima de los sueños,
por todo eso del vértigo a ras de despertador.

Y pensar, qué manía y -joder- si pienso.

Te tengo perdida entre algún recuerdo
diciendo que no, que no todo el rato,
pero que quizás luego, sí, luego quizás.

Valentía de inútiles es creer en el futuro.

sábado, 23 de mayo de 2015

Si ella

Ilustración de Jesús Azuaga
Me da igual si ella quiere mirar por encima del hombro a la vida,
hacer un corte de mangas a mi pasado sin querer ningún futuro,
correr media maratón hacia ninguna parte y contra nadie
sólo si vuelve a mirar con esa fuerza que hace de sus párpados guillotinas.

No tendrá mayor importancia que cuando nieva poco sobre mojado,
que cuando llueve en el mar o se incendia el desierto,
que una revolución que no empieza en las mentes,
el hecho de que mayo se nos va a volver bisiesto si la sigo pensando.

Me sirve lo mismo que un analfabeto encargado de mecanografiar,
que un faro en pleno Madrid,
que las promesas de un político en campaña,
que ella y yo coincidamos circunstancias, 
tiempo, espacio y no vida.

domingo, 17 de mayo de 2015

Casi nadie

No he viajado mucho, vaya,
sólo un par de países solo,
no he aprendido demasiado
ni recorrido largas distancias
sobre otro cuerpo, digo.

Si es que hablamos de viajar.

No he hablado muchos idiomas
y creo que bien me valdría
más saber escuchar el propio
que dedicar mi vida a sucumbir
descubriendo otros.

A ver qué entendemos por entender.

Me suelen preguntar que qué hago
y acostumbro a cuestionarme
qué me hace feliz entre lo que hago
para así, como el niño que actúa en mí,
dejar el resto con disimulo.

Y casi siempre muy poca vergüenza.

domingo, 3 de mayo de 2015

Soluciones

Mi problema principal fue
que nos sentimos diferente
y nos fijamos más en el diferente
que en el sentirnos.

Mirábamos en direcciones opuestas
sin ver en ello una oportunidad
para cruzar nuestras miradas
y a saber qué.

Pasamos poco tiempo juntos
pero siempre fue el suficiente
para saber que estaríamos mejor
no estando, ni siendo, ni nada parecido.

martes, 21 de abril de 2015

Las manos chicas

Hacía muchas cosas pero nunca veía de lo que se ocupaba sino todo lo que lo que podría llegar a realizar o estar haciendo más. Llenaba folios de tareas, las iba tachando y tras ello los desechaba. Podrías preguntar al desmemoriado que qué hacía y contestaría una cosa distinta cada vez.
En la escuela, la oficina, la calle, en su casa siempre se encontraba haciendo, pensando hacer o sólo pensando, a veces. Pero las personas se le acercaban en cualquier sitio que se encontrase y le pedían que hiciese esto o lo otro, que si podría ayudar en eso o aquello, que si se prestaría a estar allí o allá para echar una mano.

martes, 31 de marzo de 2015

Fuera de juego

He pasado todo el día en casa
del móvil al ordenador y vuelta,
cansándome de esperar
un atisbo de vida al que llamar real.

Alguien que diese ganas de más,
pero esas cosas no pasan.
Pasan los minutos y con ellos las horas.
Primavera, dicen.

Puede que el tiempo externo
sea espejo, adversario, del interno.
Allá, en mi tempestad interior
no está bien visto abrir paraguas.

domingo, 22 de marzo de 2015

¿Por qué no?

Coinciden
tus ojos vidriosos y mi voz quebradiza,
se acaban mezclando cuatro de los cinco
sentidos, contrarios, me falta el tacto.

Imaginar futuros contigo es deporte de riesgo.

Es la primera vez que sucede en voz alta
y soñar juntos debe ser lo único mejor
que dormir juntos, peor que cumplirlos.

jueves, 1 de enero de 2015

Por si tardamos en versos

El 28 de noviembre de 2014 fue el segundo recital "Ellas versos ellos", fue mi vigésimo aniversario con la vida y cumplí la segunda de mis dos promesas respecto a escribir (la primera con alrededor de los 14 que me prometí recitar en público por primera vez con los 18 y fue justo la semana de antes) y esta segunda la realicé después de recitar por primera vez, con 17: Cultivarme, materializar, aterrizar. Tres años más tarde lo conseguí:
POR SI TARDAMOS EN VERSOS es mi primer poemario autoeditado.
Han sido tres años de escribir, no aguantar los textos y subirlos al blog o compartirlos en publicaciones literarias, de decidir que buscaba con ello, de ir guardando y progresando ideas. Ante todo de conocerme y crecer. Han sido muchos intentos, muchas personas las que han intervenido a lo largo del proceso de un gran libro pequeño. Finalmente decidí que estaba bien ya la frustración y el nunca conformarme, fue entonces cuando me senté y vi lo que tenía, que no era poco. Ha habido horas de revisión y supervisión, horas y horas de trabajo e ilusión. El libro soy yo y todas esas manos que jamás habría cabido imaginar que fuesen tantas y con tan buena fe que querrían trabajar en ello y las que finalmente lo han materializado.