viernes, 26 de septiembre de 2014

Por el principio

La primera vez que fui a natación
tenía una edad, un metro y unos centímetros
que casi ni rozaban los dos dígitos.

Había visto a médicos que decían
que mi espalda hacía eses,
que tenía que nadar, como los peces.

Había visto Tiburón y mi madre me dijo
que en la piscina no había ninguno de esos,
y yo me lo creí.
También me recordó, o lo intentó,
que al poco de nacer ya había ido a nadar con ella,
es mi madre, la volví a creer.

La primera vez que fui a natación,
con un gorro ridículo, una espalda torcida
y pulmones, sin branquias ni aletas

un hombre me preguntó si sabía nadar,
"desde muy pequeño he nadado"
dije, como me dijo mi madre.

Y me vi el último en una fila de niños mayores
que me llevó al borde del agua, y salté;
y me hundí, la primera de muchas veces.

Cuando pude ver estaba fuera:
-"¡Dijistes que sabía nadar!"
-"Se me habrá olvidado".

Aprendí a nadar, pero sin miedo al agua,
sigo teniendo la espalda en ese
pero ya me ahogué una vez,

y a día de hoy volvería a saltar,
sabiendo que no sabía nadar,
porque empecé tocando fondo

y aprendiendo que se vive mejor
sin empezar por el principio.

1 comentario:

  1. He oído mucho sobre que sólo cuando caes completamente es cuando aprendes a levantarte y lo he comprobado sólo una vez...

    Siempre es bueno volver a intentarlo sin importar que la primera vez hayamos fallado...

    Me ha gustado tu Blog así que ya tienes una nueva seguidora, espero verte por el mío y que vuelvas a escribir pronto.

    ResponderEliminar