domingo, 1 de junio de 2014

Ni una vez

A veces aparece alguien
justo cuando suelto una bocanada de humo
y me dice que mis pulmones se están cerrando
y esas cosas de que me estoy matando
(como si fuese a salir vivo sobreviviendo).
Yo automáticamente contesto que si lo dejo
mis tensiones y las pretensiones del resto,
las pocas horas de sueño, el mucho trabajo
lo frenético de mi soledad, los gustos sintéticos y disgustos naturales
me cerrarían demasiado el corazón
para unos pulmones tan abiertos.

Que casi todo el mundo muere de parada cardiorespiratoria,
y yo, por preferir, prefiero no morir,
pero de morir
que sea de parada respirocardiaca
y ni una vez al revés.


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