miércoles, 2 de abril de 2014

Los ninguno de los dos

Ninguno de los dos se atrevió a mojarse
y ambos nos empapamos,
fuera hace luna, soleas la noche,
en mí hace tormenta y sequía
a la vez y sin medias tintas.

Suspiro por ser lluvia
en tus días de paraguas
y aspiro a ser el agujero de tus bolsillos
para tus mecheros. Qué le voy a hacer.
Mis sueños siempre han sido, quizás,
demasiado maduros para nuestra edad.

Los casis me suenan a estarde,
nunca es tarde es una mentira imperante,
casi siempre es tarde, vamos con retraso:
ya nos deberíamos estar amando.

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