jueves, 6 de febrero de 2014

Tres inviernos

Me siguen sin salir las cuentas.

En la radio, en la televisión, en la prensa,
en anuncios, mitines, autobuses, maitines,
bares, colegios, burdeles, incluso en sueños
dicen que estamos en senda de recuperación.

Yo no.

Me sigue acusando estar solo entre tanta gente,
que el frío arda si no se puede compartir,
que las noches sean sufribles, madrugadas soportables,
y, joder, otra vez me he vuelto a resistir a malvivir.

Febrero es una torpe continuación de enero,
es cambiar de guionista sin cambiar de historia.

Es un paso de cebra
entre el negro asfalto y el blanco de la nieve
que forman un gris extraño a las seis de la madrugada
con un semáforo, en rojo, que dura tres inviernos.

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