lunes, 30 de septiembre de 2013

Desverano

La melancolía es

la asignatura

que nadie aprobó en 
septiembre
la asignatura

de la que nadie se recuperó
(y menos)
pasado septiembre.

martes, 17 de septiembre de 2013

Amores pasaperros

Deambulas por cualquier ciudad,
te encuentras con cientos de miles de miradas,
miradas que odian, que indiferencian, que te pegan una paliza y se van,
y quizás alguna que te pida acercarte y decir:

Es la primera vez que te robo un segundo,
el segundo de todos los primeros.

¿Sabes?
Nos imagino yendo al cine,
viviendo lo que los demás ven en el teatro,
criticando libros y viviendo entre canciones
viviendo la vida que no es nuestra,  sin que le importe a nadie

Nos imagino queriéndonos como quien no quiere más,
yo escribiendo los versos más feos y descoloridos del mundo,
tú dándoles sabor y haciéndolos a tu imagen.

Tú cantando a las estrellas, quizás yo aullándole a la luna,
los dos pintando un futuro más cumplidor que prometedor.

Nos imagino con cerveza alemana, con vino español,
cumpliendo más que los sueños americanos,
nos imagino imaginándonos según nuestro estado de ánimo,
nos imagino en un estado tan animal que me anima.

Nos imagino muriendo en cualquier esquina desahuciados,
despotricando sobre el gobierno, hablando de lo mal que va el mundo,
en la barra de cualquier bar arreglando el mundo, manifestándonos contra todos.

Nos imagino sin imaginar un futuro, que tanto imaginar aburre,
nos imagino como pasajeros, nos imagino como perros.

Pero mientras imagino tanto me doy cuenta de que nada ha pasado y te vas,
mientras tanto, de tanto imaginar me jodes y te vas,
y yo me imagino como te agarro y te quedas,
y yo imagino como intento que te quedes pero te vas,
pero mientras imagino no hago nada más, y de verdad te vas.

No hago nada más, tú me jodes y te vas,
y yo me doy cuenta de que solo eras una pasajera en mi mirada,
y yo me doy cuenta de que solo soy un perro que imagina demasiado.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Creímos


Se cree el pájaro enjaulado libre por un poco de alpiste
los hombres se creen fuertes por esclavizarse mutuamente,
¿nos creemos libres por que sean invisibles los grilletes?

Déjame en paz le dijo Siria a Estados Unidos,
déjame en paz le dijo oriente a occidente,
déjame en paz gritó el tercer mundo a los otros dos.

Dejadnos en paz susurró el pueblo en España,
dijo el pueblo egipcio y gritó el pueblo griego,
déjame en paz dijo el explotado al explotador.

Déjame en paz dijo el que busca cena en la basura al policía que importuna,
dejadnos en paz dijeron las doscientas mil familias desahuciadas
déjame en paz dijo el endeudado al banco.

Nuestros abuelos decían: cría cuervos y te sacarán los ojos,
nosotros deberíamos aprender que si crías corruptos y te apretarán los grilletes,
nos creímos  que los ricos nos sacarían de pobres
nos señalaban estrellas fugaces para que deseásemos ser como ellos
mientras  robaban los sueños y recortaban las noches.

Mientras robaban los sueños y recortaban las noches
nosotros nos cansamos de cruzar los brazos y mirar a otra parte,
nosotros sentimos los grilletes y ahora ellos sentirán el miedo.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Una noche que llegaba tarde



Andábamos parados en la barra del peor lugar de la ciudad,
donde nadie quería ir era el único sitio en que podíamos estar,
aspirando a grandes sueños con pequeñas ideas,
cambiando el mundo entre botellines y vasos de tubo.

Nos creíamos los reyes de los mendigos
sin ser ni los clientes fijos de aquel antro,
ni solucionamos ningún problema
ni dejamos de ser mudos para el mundo.

Pero a fin de cuentas, nos perdonamos otra noche,
nos desatamos las cabezas y nos hicimos más personas,
desobedecimos a nuestras madres y nos juntamos con los peores,
éramos los desconocidos de nuestros conocidos.

Ese día dejamos de ser tan altruistas y falsos,
y fuimos verdaderos egoístas encaprichados de nosotros mismos,
pasamos la peor mejor noche de nuestra vida, a sabiendas que se repitiría,
bebiendo mala vida, viviendo como valientes suicidas.

Supimos lo que es reír sin parar cuando no podíamos parar de reír,
nos dieron por perdidos, y la verdad, nunca habíamos estado tan localizados.

Yo no hacía otra cosa que recordarla a ella,
tú de imaginártela de tanto que escuchabas,
al principio era más esclavo que un pájaro sin alas o un tigre sin garras,
finalmente más libre que cualquier comparación.

Simplemente fue una noche que llegaba tarde,
una noche que solucionó los días
y dividió los problemas.