miércoles, 27 de marzo de 2013

Genialmente locos

Por eso a los locos les llamamos genios, le dije,
porque hacen lo que nadie se atreve,
creyendo en lo que nadie cree,
estando siempre, hasta cuando nadie les ve.

El mundo está perdido como una botella en el mar,
vuelve la primavera, pero el egoísmo ya estaba en flor,
que se lo pregunten a los que ya no tienen nada de nada,
y a esos señores que quieren hasta lo que ya tiene dueño.

¡Vuelve la primavera! Todo el mundo se alegra,
agoniza el frío y nadie se solidariza de su tragedia,
vuelve el verde al paisaje, el jazz tomará las calles,
¡No te calles! que hoy quién no habla es porque no quiere.

Porque claro, nos creemos con el derecho a tener derecho,
¡si por tener lengua no tienes porque hablar!
al igual que por tener cerebro no todo el mundo lo utiliza.
Hemos confundido libertad de expresión con hablar sin pensar.

Casualmente el que piensa saberlo todo nada consigue enseñar,
al igual que el que se cree rico y poderoso siempre necesita más,
como el que se fía solo de lo que experimenta y nunca nada es suficiente,
casualmente no creo en la casualidad, y sé no ser nadie con orgullo.

Así me evito sustos absurdos, y no paro de aprender,
y no paro de ganar, cada día más, cada día mucho y más.

Por eso a los locos les llamamos genios, le dije,
porque hay que estar loco para dar más que nadie sin esperar nada.

Siempre a fuego y a contracorriente.