sábado, 16 de febrero de 2013

Fugados

Fuimos a otro mundo.
¿Ahora qué?
¿Nos refugiamos
o nos refugamos?
¿Nos damos la vuelta?

Marchamos, miramos
al miedo a los ojos
y dijimos al unísono:
Ya no.

Nos encerramos,
nos escondemos
no nos conocemos
pero nos entendemos.

Caminos, sin rumbos,
perdidos, tocados,
pero nunca hundidos.
Nos gritamos sin hablar:
Ya sí.
Volvimos.

No se mucho,
tampoco quiero.
soy del cuarto mundo,
vengo de otro universo.

Prefiero el sonido del viento
por eso volví a mi lugar,
a lo malo conocido,
al río que nunca llega al mar,
a los que solo saben decir:
Sí.

Volví a escuchar:
Si es que el mundo está mal,
si es que la vida está mal,
si es que no hay dinero,
si es que así no puedo vivir yo.

Volví a pensar, 
aunque realmente nunca dejé de hacerlo,
seguí pensando:
que viven en no se donde,

que viven para no se que,
que se quejan y protestan,
que así yo no quiero ser,
que la vida es mucha vida.

Y que la vida pasa y vuela,
y si no haces nada hoy
si tan solo hablas del mañana
solo sabrás hablar de mañana.

Y yo no soy mucho de saber,
tú que sabes más que yo,
dime qué podemos hacer...
¿Nos refugiamos o nos refugamos?

A ese mundo inédito, que está,
que no quiere todo inmediato,
que no corre, no vuela, que está,
que conocimos dentro de nosotros,

le dijimos que no, para volver,
volver y dar lo mejor de nosotros,
porque no necesitan lo bueno,
necesitan lo mejor de nosotros.